Cómo guardar las recetas de mi madre que cocina sin medidas en un libro: 7 pasos
Para guardar las recetas de tu madre que cocina sin medidas en un libro, el proceso tiene 7 pasos: sentarte con ella en la cocina, preguntar plato por plato, traducir el «a ojo» a cantidades aproximadas, apuntarlo todo por escrito, probar las recetas, completar la historia de cada plato y reunirlo todo en un libro que quede en casa para siempre.
Si tu madre cocina como cocinan muchas madres, nunca ha pesado un ingrediente en su vida. Echa harina «hasta que quede», sofríe «un ratito» y cuando le preguntas cuánta agua le echa al guiso te responde que «la que pida». Ese saber funciona de maravilla mientras ella está delante de la olla, pero es frágil: si no se escribe, solo existe en su memoria.
Los 7 pasos para pasar sus recetas al papel
- Elige con ella los platos que de verdad quereis conservar, entre 10 y 15 para no agobiaros.
- Cocina a su lado un día normal y anota lo que hace, no lo que dice que hace.
- Pregúntale por cada medida vaga hasta convertir el «un chorretón» en cucharadas o vasos.
- Pesa y mide tú mientras ella cocina, con báscula y tazas a mano.
- Prueba cada receta después con sus apuntes y ajusta lo que no salga igual.
- Escribe también la historia de cada plato, de dónde salió y cuándo lo cocinaba.
- Reúne todo en un libro de recetas, a mano si puede ser, con su propia letra.
1. Elegid los platos que importan
No intentes apuntar su repertorio entero, porque el proyecto se hará inmenso y acabará abandonado. Pedidle que os diga los platos que no puede dejar de enseñaros, los de las comidas de Navidad, los que os pide cuando volvéis a casa. Con una docena larga basta para que el libro se sienta como suyo.
2. Cocina a su lado y anota lo que hace
La primera revelación llega cuando ves cocinar a tu madre: hace cosas que no cuenta. Da la vuelta al pimiento antes de que lo digas, deja reposar la masa sin avisar, apaga el fuego «cuando suena distinto». La excusa perfecta es organizar una tarde de cocina, con la báscula en la encimera y el móvil grabando si ella no le lleva mano a las cámaras.
3. Traduce el «a ojo» a algo cocinable
Aquí está el verdadero trabajo. Un chorretón de aceite son, más o menos, tres o cuatro cucharadas. Un vaso de agua en su cocina es un vaso concreto, no uno cualquiera, así que medid con ese vaso y apuntad su equivalencia. No hace falta llegar al gramo exacto, pero sí dejar escrito un punto de partida razonable para quien nunca lo ha cocinado.
4. Pesa y mide mientras ella echa
Reparteos papeles: ella cocina como siempre y tú anotas. Es más fácil que pedirle que mida ella cada ingrediente, porque se cortaría el ritmo y acabaría midiendo de oído igual. Pesa antes y después cuando no puedas pararla, y apunta también el tiempo y la potencia del fuego.
5. Probad las recetas con los apuntes
El último filtro es cocinar sus platos sin ella delante, siguiendo solo lo escrito. Si el guiso sale con el mismo gusto de siempre, la receta está lista. Si no, volved a preguntar, porque casi siempre falta un detalle que a ella le parece tan obvio que no lo ha mencionado.
6. Anota la historia de cada plato
Las recetas son la mitad del libro. La otra mitad es por qué esas lentejas se comían en su casa los viernes, quién le enseñó el brazo de gitano y qué plato cocinó el día que naciste. Esas conversaciones salen solas mientras cocináis, y son la parte que las generaciones siguientes van a leer con más ganas aún.
7. Reúnelo todo en un libro
Llegados aquí, tenéis varias formas de guardar el resultado, y no todas aguantan igual el paso del tiempo ni las manchas de la cocina.
| Opción | Ventaja | Inconveniente |
|---|---|---|
| Cuaderno casero | Gratis y rápido | Se desordena, se mancha y se pierde |
| Carpeta de hojas sueltas | Permite añadir recetas | Las hojas se esparcen y no guarda las historias |
| Documento en el ordenador | Fácil de corregir | Se queda en una carpeta que nadie abre |
| Libro guiado de recetas | Estructura lista para rellenar y espacio para cada historia | Hace falta sentarse a rellenarlo |
Nosotros diseñamos el libro Quiero Conocer Tus Recetas justo para este momento. Guarda 14 recetas, la historia de cada plato y cómo cocinarlas, y lo puede rellenar ella a su ritmo o podéis rellenarlo juntos en la cocina mientras explica. Si quieres entender mejor cómo funciona esta clase de libro antes de decidir, échale un ojo a nuestra guía sobre el libro de recetas familiar para madres que no miden los ingredientes.
Qué hacer cuando ella no sabe decir las cantidades
Es la duda más habitual, y tiene solución con paciencia. Cocinad el mismo plato varias veces con cantidades anotadas y comparad el resultado con el suyo. Pregúntale por comparaciones que ella sí maneja, como un puñado, dos huevos de tamaño normal o el agua hasta cubrir. Y recordad que una receta aproximada, cocinada con criterio, siempre será mejor que una receta que nunca se escribió.
Cuándo conviene empezar
Cuando el tema aparece, mejor no dejarlo para una ocasión especial lejana. Cada visita es un buen momento para rellenar una receta, y las fiestas o los cumpleaños dan la excusa perfecta para arrancar el proyecto. Si vives lejos, siempre queda la opción de que os grabe cocinando y lo transcribáis después, o de pedidle que vaya rellenando el libro ella y lo reviséis juntos en la próxima visita. Si se te ha pasado el tiempo con otros familiares y no quieres que vuelva a pasar, nuestra guía para guardar las recetas de la abuela en un libro sin que se manche también sirve de punto de partida.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es el libro?
Es un libro guiado en formato A5 con espacio para 14 recetas y la historia de cada una. Cada receta tiene su apartado para los ingredientes, los pasos y el relato de dónde salió ese plato, para que se pueda rellenar a mano, a solas o juntos en la cocina, y quede en la familia con su propia letra.